Álvaro de Luna

Álvaro de Luna
Maestre de la Orden de Santiago
Alvaro de luna.jpg
Retrato del condestable Álvaro de Luna, con la capa y la cruz de la Orden de Santiago en el retablo de la capilla de Santiago en la catedral de Toledo, donde está enterrado junto con su esposa. La tabla fue pintada en 1488.
Condestable de Castilla
1423 - 1453
Predecesor Ruy López Dávalos
Sucesor Miguel Lucas de Iranzo
Información personal
Otros títulos Valido del rey Juan II de Castilla
Nacimiento 1390
Cañete
Fallecimiento 2 de junio de 1453
Valladolid
Entierro Toledo
Familia
Padre Álvaro Martínez de Luna
Madre Véase Infancia
Cónyuge Juana Pimentel
Heredero Juan de Luna y Pimentel
Descendencia Véase Descendencia
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Álvaro de Luna ( Cañete, Cuenca, c. 1390 - Valladolid, 2 de junio de 1453), fue un noble castellano de la casa de Luna que llegó a ser condestable de Castilla, maestre de la Orden de Santiago y valido del rey Juan II de Castilla. Está enterrado en la capilla de Santiago, en la girola de la catedral de Toledo.

Infancia y ascenso en la corte

Nació en Cañete —actual provincia de Cuenca— en 1390, hijo natural[4] también conocido como el Papa Luna.

Estatua de Álvaro de Luna en Cañete

Fue introducido en la corte como paje de Juan II por su tío Pedro de Luna, arzobispo de Toledo, en 1408[3] Álvaro aseguró pronto una gran ascendencia sobre Juan II, entonces un niño. Durante la regencia del tío del rey, Fernando, que terminó en 1412, no pudo ascender más allá del puesto de sirviente. Cuando, sin embargo, Fernando fue elegido rey de Aragón tras el Compromiso de Caspe, la regencia quedó en manos de la madre del rey, Catalina de Lancáster, hija de Juan de Gante, nieta de Pedro el Cruel.

Álvaro supo maniobrar para convertirse en una persona muy importante en la corte y para que el joven rey le tuviera en una alta consideración, lo que la superstición de la época atribuyó a un hechizo.[1] No obstante, dados los ambiciosos e inescrupulosos nobles que le rodeaban, entre ellos sus primos, los infantes de Aragón, Juan II de Aragón y Enrique de Aragón hermanos de Alfonso V de Aragón, es bastante comprensible que depositara su confianza en un favorito que tenía todas las razones del mundo para permanecer fiel al rey. Álvaro era también un maestro en todos los talentos que el rey admiraba: era un aceptable caballero, un habilidoso lancero, buen poeta y elegante prosista.

«Fue pequeño de cuerpo e menudo de rostro, pero bien compuesto de sus miembros, de buena fuerça e muy buen cabalgador, asaz diestro en las armas e en los juegos d' ellas. Muy avisado en palacio, muy graçioso e bien razonado, como quier que algo dudase en la palabra, muy discreto, gran disimulador, fingido e cabteloso, e que mucho se deleitava en usar de tales artes e cabtelas, assi que pareçe que lo había natural

Descripción por parte de Fernán Pérez de Guzmán[6]

En 1418, con motivo de la celebración de la mayoría de edad de Juan II tuvo lugar una serie de festejos y torneos, durante uno de los cuales Álvaro de Luna fue gravemente herido en una justa, al dañarse la cabeza por el impacto de la lanza de su contrincante. A pesar de sufrir fracturas craneales y temerse por su vida, Álvaro de Luna se recuperaría del accidente. Sin embargo, durante su convalecencia y consiguiente alejamiento de la Corte se produjeron los primeros movimientos por parte de sus rivales políticos por intentar alejarlo de la órbita del monarca, sin éxito.[7]

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